Mamá: eres el centro de todo el amor

Mamá: eres el centro de todo el amor

El centro es lo más importante: el centro de una ciudad, es donde confluye la cultura; el centro de un chocolate, es el que tiene relleno de frutas; el centro del cuerpo, es el que aloja al corazón y el centro del amor… es donde está mamá.

Mamá es mi centro porque vengo de ella, porque para saber hacia dónde voy, solo me basta con mirarla de frente y así ver mi futuro. Mamá me dio sus cejas, su sensibilidad y hasta su nombre; mamá es mi centro porque sin importar qué tan lejos me encuentre de ella, nunca puedo estar verdaderamente sola, no si ella está ahí y es que siempre está ahí, porque está en el centro de mi corazón.

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Mamá es mi centro desde siempre, porque desde niña, aprendí que la tristeza termina cuando la rodeo con mi brazos y la pongo ahí: en el centro de mí. Cuando le di abrazos de dolor después del primer día de colegio; abrazos de alivio cuando por fin llegaba de un viaje que me la arrebataba a veces por un día, a veces por muchos más; abrazos de tristeza cuando me rompieron el corazón por primera vez y abrazos de agradecimiento cuando, gracias a ella, me gradué de la universidad. Mamá está en el centro de todos mis abrazos.

Ella es mi centro y yo soy el suyo, porque sé que no hay nadie en el mundo que me ame como ella lo hace (bueno, comparte el primer puesto con papá), que no importa cuántos errores cometa yo, porque su amor, es infinito.

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Soy su centro porque sé todo lo que ha hecho y ha dejado de hacer por mí, porque sé que al enterarse que yo venía, su vida cambió: cambió sus tacones por zapatos de lana para mí y dejó de comer lo que más le gustaba, porque desde adentro, yo le causaba los antojos que nunca creyó sentir. Dejó de cantar, de leer y de salir con sus amigas, para arrullarme, acariciarme y cuidarme todos los días.

No importa si ahora tengo 15, 30 o 60 años, porque ella siempre va a mirarme con los ojos protectores de una madre que no nota cómo he crecido sino cómo, a pesar de eso, sigo siendo su niña y es por eso que ella repite una y otra vez la historia de mi llegada, es por eso que me cuenta cómo las enfermeras le dijeron “es una bebita, y está grandota” y es así como día tras día me hace saber que sigo siendo la mejor noticia de su vida. Gracias, mamá, por ser el centro de todo el amor.

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